El diagnóstico participativo constituye una oportunidad democrática para que toda la comunidad participe. En este sentido, las organizaciones comunitaria deberán buscar la participación amplia y activa de sus miembros y, en lo posible, de toda la comunidad, desde la definición de problemas hasta la formulación de conclusiones. Es importante que la comunidad no se limite a actuar como “fuente de información” sino que, por el contrario, conozca y participe en la formulación de los objetivos, métodos y en los
resultados de la realidad que diagnostica.
EN LO FUNDAMENTAL, UN DIAGNÓSTICO PARTICIPATIVO PERMITE:
• Conocer mejor la propia realidad, los problemas y sus causas, dando especial relevancia al punto de vista de quienes viven esa realidad.
• Seleccionar áreas de intervención de acuerdo a criterios comunes de priorización.
• Motiva a la comunidad hacia la búsqueda de soluciones viables.
• Levanta propuestas de solución compartidas entre la comunidad y las instituciones públicas y privadas (según sea el caso).
• Establecer las prioridades con un criterio racional a las demandas comunitarias.
• Construir un ¡nosotros! comunitario territorial.
• Hacer que la comunidad tome conciencia de los diversos aspectos relacionados con los problemas que las aquejan.
• Proporcionar espacios concretos para la organización y participación de diferentes grupos comunitarios.
• Recolectar datos que puedan proporcionar una base para el sistema de seguimiento, control y evaluación.

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